Eres Mi Luz
 
Una lámpara encendida
lleva tu nombre en mi alma,
y su luz corta las sombras
como el tajo de una espada.

Densos silencios de muerte
se repliegan y desbandan,
arrastrando a las esquinas
la tiniebla amordazada.

Prisionero de mí mismo
en cárcel de vida amarga,
tendiste tu mano amiga
a mi mano, entre las barras,
y acarició mis oídos
la canción de tus palabras.

Volvieron los ruiseñores
a cantar en la enramada;
y candados y cadenas
se destrozaron al alba.

Derrumbáronse mis puertas,
y el hierro de mis ventanas
se transformó en las vidrieras
de la catedral del alma.

Viniste como una sombra,
huella ligera y callada,
y me ofreciste un tesoro
de amistad sincera y franca.

Gracias, amigo(a), por todo;
Por tí, sobre todo, gracias.
 
Autor: Francisco Alvarez Hídalgo
©Derechos Reservados



Página creada por AlboradaDMujer
©2007 Todos los Derechos son Reservados,
en el contenido de esta página, por sus autores.
Marzo 2007