En Paz
 
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,               
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino               
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,               
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.               

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!               

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;               
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.               
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
 
 
Autor: Amado Nervo
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Marzo 2007