La Naranja
 
Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios.

Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera
 que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.

Un hombre que había sido bien conocido en la localidad por
su adicción a las bebidas alcohólicas, pero que había encontrado
 recientemente liberación y esperanza en Dios aceptó
la invitación y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

El conferencista le pidió que hiciera la pregunta;
el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio,
 al término de lo cual, se la comió.

Se volvió al conferencista y le preguntó : "¿Estaba dulce o agria?"

"No me pregunte tonterías",
respondió el orador con señales evidentes de enojo;
 "¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?"

Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:
"Y ¿cómo puede usted saber algo de Dios, si nunca lo ha probado?"














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Marzo 2007