Naufrago
 
El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla.
 Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba
 el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.

Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera
para protegerse y almacenar sus pocas pertenencias.
Entonces, un día, tras merodear por la isla en busca de alimento,
regresó a su casa sólo para encontrar su cabañita envuelta en llamas,
con el humo ascendiendo hasta el cielo.
Lo peor había ocurrido: lo había perdido todo.
Quedó anonadado de tristeza y rabia:
 
«Dios mío, ¿Cómo pudiste hacerme esto?» se lamentó.

Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el ruido de un barco
 que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.

— ¿Cómo supieron que estaba aquí? – preguntó a sus salvadores.

— Vimos su señal de humo – contestaron ellos.

La próxima vez que tu cabaña se vuelva humo,
recuerda que puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino.






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Febrero 5, 2007